
El término friend-shoring es una estrategia que busca reconfigurar las cadenas de suministro, especialmente en sectores críticos, hacia países aliados en lo económico, político o estratégico. Su objetivo es reforzar la resiliencia, reduciendo dependencias que puedan afectar a la estabilidad de los flujos comerciales y productivos.
Este enfoque prioriza la seguridad y la confianza como criterios para decidir dónde se ubican las industrias y con quién se firman acuerdos. La afinidad política y la previsibilidad de las relaciones se traducen en elementos centrales para garantizar el funcionamiento de las cadenas de valor, expuestas a la incertidumbre económica global.
Surge en un contexto marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas y la evidencia de que la concentración de proveedores puede transformarse en vulnerabilidad. Con esta práctica no se eliminan las interdependencias, sino que se orientan hacia socios fiables. Con ello se reducen los riesgos y se refuerza la capacidad de respuesta ante posibles disrupciones.
Es una parte esencial de la autonomía estratégica: una forma de gestionar la interdependencia global de manera más segura, más estable y más coherente con los intereses propios en un entorno internacional cada vez más incierto.
