
Las materias primas críticas son aquellos recursos cuya disponibilidad resulta esencial para el funcionamiento de los sistemas productivos y, al mismo tiempo, presenta un riesgo elevado asociado a su suministro. Su importancia no deriva únicamente de su extracción, sino también de las fases de refinado y procesamiento, donde está el valor añadido de estas materias y de su vulnerabilidad.
La disponibilidad de estas materias introduce un componente de vulnerabilidad para las economías dependientes. Cuando su acceso está condicionado por factores geopolíticos o comerciales, pueden convertirse en instrumentos de presión capaces de alterar la estabilidad de sectores enteros y generar dependencias difíciles de gestionar.
Su papel principal revela la interdependencia en la que se sostiene la actividad económica actual. La industria, la innovación y la transición energética descansan sobre flujos cuyo equilibrio no está garantizado, por lo que su gestión es un elemento central de la resiliencia y la autonomía estratégica. Garantizar su suministro no es una simple cuestión industrial. Es una condición imprescindible para preservar la coherencia, la capacidad de acción y la independencia en política exterior en un entorno internacional cada vez más competitivo.
